¿Hablar o morir?
Esta es una cuestión que me ha perseguido, probablemente, toda mi vida. Incluso sin saber que existía, ya estaba en mi cabeza consciente e inconscientemente. Es, en mi opinión, uno de los temas más difíciles de abordar, porque realmente llega a ser hasta filosófico. ¿Hablar o morir? Pero digo yo: ¿Qué es la muerte más que silencio?
Cuántas cosas me he perdido por no hablarlas, todas las oportunidades perdidas o las conversaciones que no fueron. Por miedo, más que nada. Miedo al rechazo, cuando en realidad pudo haberlo sido todo, pero no fue nada. Hablando de lo que pudo haber sido, voy a sincerarme un poco. Hace un tiempo, por tercera vez, me gustó un chico, y hablando sobre hablar o morir decidí hablar. La verdad no hubo ningún cambio en nuestro vinculo, fuimos y somos amigos más allá de que, en algún momento, los sentimientos se cruzaron. Ahí entendí que, como se dice popularmente, it´s not that deep. Hablar no me mató, no hacerlo, por otro lado, me comía por dentro.
Hoy decido hablar, porque entiendo que el mundo es pequeño y la vida corta, qué, sin quitarle importancia, hay conflictos más importantes en mi vida y fuera de esta, también. Me cansé de los "qué hubiera sido", y empecé a abrazar los "así fue". Aunque fueron malos y fueron buenos, pero fueron, y eso es lo que me importa.
Porqué hablar no mata, el silencio lo hace. Los vivos estamos hechos, como seres sociales, para comunicarnos. Los que callan mueren en vida. yo estoy más vivo que nunca.
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